jueves, 5 de agosto de 2010

Rojo desteñido


Hablando con mi mejor amiga sobre la pasión y la monotonía, llegamos a la firme conclusión que no importa cuánto hagamos o qué tan bien lo hagamos, lo cierto es que las ganas y excitación por nuestra pareja estable se termina con el paso del tiempo.

¿Rutina, costumbre o simplemente realidad humana? no se sabe, lo único claro es que las relaciones entre los seres humanas son tan complejas que no entendemos por qué primero deseamos "estar" con la pareja TODO el tiempo, nos excita hasta verlo en la cocina, y cualquier momento es preciso y pertinente para tener relaciones sexuales con el susodicho, sin embargo, pasa el tiempo y empezamos a sentir más "jaqueca" de la acostumbrada, más ganas de dormir que antes y lo que es peor o mejor, eso depende de cada caso, nos dan ganas de estar con personajes que son bastante ajenos a nuestra pareja actual.

Maneras para evitar que esto nos suceda, no hay, es así de simple, o cómo se supone que le expliquemos a las hormonas que deben seguirse sintiendo atraídas por el mismo cuerpo que llevamos tocando hace ya varios años, por Dios ni que fuéramos de palo, y supongo que el primer paso para aceptar este fenómeno, es reconocer que a todos nos aburre "comer lentejas" todos los días.

Asumo que los defensores acérrimos de la fidelidad desmedida, dirán que el secreto está en variar la forma de "comer lentejas", a lo cual debo afirmar que no importa si se comen con atún, pollo, jamón o salchicha, siguen siendo lentejas, a las cosas se le deben llamar por su nombre, para ver si algún día dejamos de vivir con tanta arandela y florecita, que sólo nos ha servido para soñar en un mundo utópico.

Amigas Blogueras, sentirnos atraídas sexualmente por otro hombre que NO es nuestra pareja estable, no es pecado, ni nos hace perras o zorras, simplemente nos hace humanas, ¿o es que nuestras parejas no sienten ganas de estar con otras mujeres?, y créanme eso NO los hace perros, de hecho, son más ellos consecuente y realistas con sus condición humana.

Simplemente debemos aceptar que esa es nuestra naturaleza humana, ahora el punto de aclaración debe estar en que una cosa es tener sexo con otro personaje, y algo muy distinto enamorarse o encacorrarse de otro sujeto, no confundamos amor con sexo, es distinto, porque a lo largo de nuestra vida encontramos que hay susodichos que sólo son compañía de una noche, y otros, son los que queremos ver siempre cuando abramos los ojos, eso es sentimiento; pero las hormonas no captan de sentimientos, así funcionamos y la naturaleza no entiende de inútiles pensamientos moralistas, gracias a Dios.

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