martes, 17 de agosto de 2010

La imaginación crea orgasmos


Como buen país del sagrado corazón que somos, se ve anormal, raro y hasta enfermo que la mujer le reconozca a un hombre que se siente demasiado atraída sexualmente por el, es decir, se juzga muy mal cuando uno le dice al tipo que en verdad le tiene muchas ganas y que pasa buen parte de su tiempo pensando en cómo sería una noche con el.

Entre las mujeres hablamos de este tipo de situación más seguido de lo que se puede imaginar, y es que algunas veces uno conoce a personajes que a parte de reunir características personales que nos atraen, también tienen una especie de energía sexual atrayente, la cual a veces llega a enfermarnos de tal forma, que con solo verlo caminar, hablar o incluso gritar nos hace llegar a un orgasmo sin siquiera tocarnos.

En este país de mojigatos, este tipo de excitación es sólo bien vista en los hombres, pero en nosotras no, pero la realidad es que los personajes que han recibido halagos sexuales por parte de sinceras, honestas y valiosas mujeres, aseguran sentirse deseados, y esa es una sensación que a veces genera mayor satisfacción que saber si los aman o no.

Y es entendible esta posición, ya que imagino lo bien que deben sentirse al saber que una mujer les está diciendo que cuando se masturban, tocan o consienten (llámenlo como quieran) en la ducha, cama, sala o cocina, lo hacen por ellos, pensando en esa noche en la que puedan estar juntos.

Para algunas mujeres estos hombres no necesitan ser unos "hembros", eso va más con su energía, feeling y química que ellos transmiten en diferentes escenarios, es decir, una respiración, sus manos, su mirada y hasta la imagen que proyecta con un buen traje de corbata, puede generarnos el más perfecto orgasmo.

Es simple, el sólo hecho de imaginarnos a este hombre respirar muy cerca de nuestro cuello, acariciar nuestros senos o simplemente que nos hable de forma sexual y agradable, nos genera el deseo infinito de tenerlo muy de cerca en una lucha cuerpo a cuerpo, eso mis queridas amigas blogueras no nos hace pervertidas, "zorras" o enfermas, lo que nos hace es ser claras con quienes inspiran nuestras mejores pasiones.

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