domingo, 20 de junio de 2010

EL QUE NIEGA LA PAJA NIEGA LA MAMÁ


Como este Blog no lo cree para mojigatos, o para mujeres que les da pena abordar su sexualidad, no me sonroja tratar el tema de la masturbación femenina, que aunque se presente para el mismo fin que la del hombre, no se efectúa de la misma forma, y no genera los mismos pensamientos.

El hombre se masturba casi que por costumbre, es una necesidad innata a el, a su forma de vida y a su entorno social, de hecho, en muchas conversaciones masculinas, este es uno de los temas favoritos, entre muchas otras temáticas. Sin embargo, es bastante cómico ver que algunos le dicen a sus mujeres que jamás lo han hecho, que ellos no lo necesitan, de sólo escribirlo me da risa...Por Dios, si el que niega la paja niega la mamá, y la explicación es muy simple, no se trata de que el hombre sea un pervertido, ninfómano (que de hecho nunca me han tocado, ojalá me correspondiera uno de cuando en vez), es cuestión de necesidades hormonales, de seres puramente sexuales... Y la verdad agradezco al universo que nos haya creado con tantas hormonas y con tantas ganas.

Si esto es así para el hombre, me pregunto, ¿por qué diablos las mujeres no pueden reconocer que también nos gusta masturbarnos?, me imagino que habrán chicas que leyendo este interrogante, ya se estarán escandalizando pero saben que es verdad, luego es que ¿estamos ausentes de hormonas?, ¿no nos dan ganas de tener sexo? o en el peor de los casos, ¿el popular verano no empieza a pesarnos como si fuera una cruz bastante incómoda para llevar?

Aunque creo que no se trata de que no sintamos ganas, sólo que nos da pena reconocer que si nos hemos masturbado y ¡de qué forma!, lo más patético es que tememos aceptarlo porque quizás nuestra pareja formal nos pueda tildar de "putas", aunque al decir verdad yo prefiero ser "una puta en la cama y una dama en la calle".

Cabe mencionar que los "acompañantes ocasionales" no piensan en eso, pues por algo están con uno, no quieren a la dama mojigata, quieren a la mujer inteligente, sin miedos, sin reservas y lo más importante alejadas de los tabúes sexuales.

Los métodos de masturbación son distintos, pero más especiales y hasta eróticos que los del mismo hombre, es que ver una mano masculina moviéndose de arriba para abajo por el pené, a veces como si se tratara de una costumbre más en las labores cotidianas, como si se tratara de una máquina, no es tan sensual que digamos.

En cambio, una mujer necesita de más tiempo, juega no sólo con su órgano genital, sino con todo su cuerpo, imagina, recrea y cuando llega al momento cumbre, lo hace de varias formas, ya sea con sus propias manos, dedos y juguetes, entre otras tácticas.

Hay que aclarar también que la mayoría de mujeres no se masturban por costumbre, es más en algunos casos, lo hacen porque imaginan al hombre que les gusta y es la mejor forma de recrearlo, o porque les encanta sentir placer tal y como ellas lo desean, y no como les toca.

Por supuesto hay que diferenciar, el masturbarse sóla en su cuarto, con el único fin de generar una satisfacción física enteramente personal, que si se hace como método de seducción infalible al momento de una relación sexual con su "pareja".

En ese caso, el tiempo, la forma y mirar fijamente a los ojos al hombre que nos está viendo, es vital para que la otra persona se sienta totalmente atraída hacía lo que está observando, por lo cual, se puede aprovechar un momento tan perfectamente sexual para otorgarse y otorgar placer.

Y a este paso, jamás se podrá llegar, si ni siquiera sabemos cómo nos gusta tocarnos, cómo hacer para que no se vea grotesco y lo más simple e importante, no podremos hacerlo con tranquilidad si nos es imposible reconocer que nos gusta masturbarnos.

Así que mis queridas amigas, compañeras y lectoras, si es cuestión de religión o de Dios, pues aléjenlo porque que yo recuerde nunca en esos momentos pienso en él o en la Vírgen María y sus secuaces, ahora que si se trata de pudor o pena, desechen esos sentimientos, pues el sexo no debería tener ninguna de esas dos, y de paso, a ver si con eso logramos quitarnos tanta basura de la cabeza, y empezamos a vivir la sexualidad, como debe ser, sin límites, ni temores a ser juzgados, al fin y al cabo bajo las cobijas es donde se guardan los secretos más excitantes.

Vivan las manos, los juguetes y los hombres que les gusta ver a sus mujeres felices gozando de una sexualidad plena, y mujeres créanme que a veces ellos gozan más viéndonos masturbar, que si lo tienen que hacer ellos mismos.

1 comentario: