domingo, 1 de septiembre de 2013

El amor de su vida visto desde afuera

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Ella no escribía hace más de dos años sobre su ex novio, ese que en su momento fue la razón de tantas alegrías pero a su vez de un sin fin de momentos oscuros, nefastos y patéticos para su propia integridad.

No escribía porque de alguna forma debía olvidar cada cosa que había sucedido, debía volver a empezar, necesitaba pensar o si quiera creer que si no hablaba del tema iba a olvidar con más rapidez.

Sin embargo, olvidarlo le costó más de un año, esto no quiere decir que no saliera con otras personas o incluso no involucrara parte de sus sentimientos, a la final, esto hacía parte de darse una oportunidad.

Pero luego de dos años comprendió cosas que incluso hoy le cuesta asimilar, el daño fue perdonado, no le desea mal, todo lo contrario espera que sea inmensamente feliz, a la final, está totalmente convencida que cuando se ama verdaderamente a una persona, se deja ir y aunque le costó demasiado eso fue lo que hizo.

Terminó recientemente con una relación y eso le permitió descubrir algo que está tratando de asimilar de la mejor manera posible para poder seguir adelante.

A ella le costaba entender la frase: "El amor de mi vida", no entendía de dónde provenía eso, pues siempre se decía que todas las personas que llegaban a la vida aportaban de diferente manera, por ende, siempre se amaba. Sin embargo, en este tiempo ella descubrió que aún cuando hubiera estado involucrada en varias relaciones después de él, ninguno le había hecho vibrar el cuerpo, el alma o la cabeza, como lo había hecho su ex novio. 

La frase que ella se repetía constantemente, incluso cuando hablaba con sus parejas del momento sobre su ex novio era: "Lo amé con cada célula de mi cuerpo". 

Entonces, justamente cuando terminó su relación más reciente y que le dolió por la situación vivida en sí, logró salirse un poco del dolor y recordó que en medio de todo, estaba bien, pues ni siquiera lloraba, no lo extrañaba, es más solo sentía que había perdido el tiempo.

Quiso echar el tiempo para atrás y su mente se trasladó dos años atrás, cuando su ex novio le terminó por mensaje de texto para irse con otra mujer y recordó que sintió como la vida se le iba en cada palabra, cómo lloraba sin consuelo, días sin dormir, pesadillas y más llanto.

Nadie nunca le causó tanto dolor, ni tanta felicidad, recodó cómo su cuerpo se estremecía la primera vez que lo vio, lo que sus labios sentían cuando él se iba acercando a besarla, cada noche que pasó a su lado era cómo si la vida se detuviera para verlos sonreír, tiene muy presente en su mente cada tweet, post, mensaje, cada cosa que hicieron juntos cuando estaban bien.

Recordar ya no le duele, todo lo contrario, le alegra haberse demostrado a sí misma que de todo dolor, por más fuerte que sea se puede salir, además pasar por esta situación le sirvió para entender que en sus 28 años de vida, solo ha existido una persona a la que puede llamar el amor de su vida, al menos por ahora, aunque sabe que existe una persona en su historia sentimental a la cual también adoró con el alma.


A veces piensa qué sería lo primero que diría si volviera a hablar con él y piensa que este sería su diálogo: (No piensa insertar lo que diría él, ya que para ella en este momento él es un ser totalmente desconocido, prefiere recordar a quién amó hace dos años y no al del presente)

- Hola- 

- No son muchas las palabras que puedo decir, solo gracias por permitirme amar y amarte -
- Espero que seas feliz, que tu corazón vuele a donde tu instinto te lleve - 
- Gracias porque en su época me amaste y así entendí de dónde provenía la frase: "El amor de su vida" -

Hoy, ella está rehaciendo su vida, sola pero sabe que creció y aprendió gracias a las experiencias a su lado, sabe con toda certeza que algún día podrá decir que por él puede volver a amar con tranquilidad.

domingo, 25 de agosto de 2013

Tusa digna, recuperación segura

www.actitudfem.com 
"Tenemos que hablar": Palabras que solo traen a nuestra mente la imagen de una nueva tusa y todo lo que ella conlleva. 

Las que ya hemos pasado por una tusa difícil, complicada y que nos pone los pelos de punta con tan solo recordarla, sabemos que este es un escenario que no queremos volver a vivir.

Sin embargo, al empezar una relación tenemos 100% de posibilidades que ésta termine, ya sea en buenos o malos términos, no sabemos qué pasará, ni en qué momento sucederá; como dice una frase por ahí: "Amar a alguien es otorgarle el poder a una persona de destruirte y sin embargo, confiar en que no lo hará".

Y pues así de la nada, llega ese momento y nos terminan, nos echan, fin de la historia, esa que nos hacía felices, lloramos y queremos escribir como locos en Redes Sociales lo que nos sucede; pero es ahí dónde podemos tomar dos caminos: Asumimos la vaina con dignidad o nos echamos al fango de la auto destrucción.

Tusa digna, recuperación segura: No significa que no nos duela, que las rutinas que se empezaron a compartir con esa persona no se extrañen o que el solo hecho de pensar que no lo encontraremos en la calle no nos llene de pavor, pero si implica que podamos asumir la realidad con las dosis de drama que una situación de estas merece, ni más, ni menos.

Es simple, si debemos llorar con amigos de confianza, hay que hacerlo, si queremos estar solos y lamentarnos, hay que hacerlo, si necesitamos dormir para intentar olvidar, hay que hacerlo. Pero al día siguiente siempre hay que ponerle la cara al mundo, enfrentar lo que pasó y sobre todo no buscar lo que no se le ha perdido a uno.

Es decir, haz lo que tengas que hacer para superarlo en tiempo récord, pero jamás cedas ante un corazón que está lastimado y herido porque éste solo te recordará los momentos que pasabas a su lado y es de ahí donde provienen las ganas de llamar, buscar, etcétera.

Nunca he buscado a un ex haya sido éste bueno o malo, por una sencilla razón: Si algo termina no es fruto de la casualidad, el pasado se quedó atrás y por eso no debe hacer parte de nuestro presente. 

Uno de mis lemas de vida, criticado o no, es que no doy dos oportunidades, porque cuando alguien te lastima, debe tener la capacidad de pensar qué pasará si uno se decepciona, porque definitivamente uno no puede ir por la vida repartiendo dolor y después pedir perdón como si nada.

Todos vivimos la tusa de forma diferente, eso es claro, pero debemos recordar siempre que la vida sigue, no se detiene, que ese final oscuro y patético que estamos viendo, es solo una manera que tiene la vida para alejar aquello que no es para nosotros.

Vivir con dignidad es posible, superar la tusa también lo es, no somos tapete de nadie, no nos morimos de amor, nadie es indispensable. Las rupturas amorosas son como un duelo, hay etapas y debemos vivirlas a la altura.

Reconocer que nos lastimaron no es pecado, lo que si debería ser considerado prohibido es darle el poder a alguien de destrozarnos la vida, a la final, siempre todo vuelve a la normalidad, más tarde o más temprano.

jueves, 8 de agosto de 2013

Una sonrisa por la tranquilidad

En algún momento los seres humanos decidimos meter en la misma bolsa: La tranquilidad, el amor y la sensación de estar con quién debemos estar. Sin embargo, el tiempo va poniendo cada cosa en su lugar, aún cuando nos resistamos a los resultados.

Nos conformamos con la idea de las maripositas, de la tembladera en cada parte del cuerpo cuando vemos a esa persona que amamos, nos pareció que era suficiente con que nos buscara y pareciera importarle lo que pasaba con nosotros, de una u otra forma llegamos a considerar que eso era amor, cariño, entrega y lealtad.

Decidimos que aquello que nos ofrecía era suficiente, cuando nuestra parte racional decía a gritos: "Este no es el camino indicado, MERECES más de lo que te están dando" pero debemos reconocer que el corazón es terco, ve lo que quiere ver. Sin embargo, en esos momento debe imponerse la edad, la madurez, porque una cosa es equivocarse, hacer lo que creíamos era correcto, entregar nuestro amor, pero otra muy distinta tropezar aún cuando todas las señales marcaban otro escenario.

No podemos ser juzgados por nuestro pasado es verdad, pero debemos ejercer un poco de autoprotección, no es lógico que la persona que nos gusta, atrae, amamos, etcétera, haya hecho daño de una forma u otra anteriormente y nosotros pensemos que eso no nos va a tocar.

Pero digamos que tener un velo en los ojos es fácil cuando es el corazón el que aconseja y no se trata de dejar de sentir, a la final, eso es lo que nos mantiene vivos, pero es inconcebible que nos empecinemos en buscar similitudes cuando hay tantas diferencias. Es decir, si una persona ya ha quemado etapas de locura, de probar una y otra cosa, busca estabilidad, entrega y dedicación. Eso no se negocia.

Empezamos a creer que era normal una relación sin nombre, consideramos que es habitual tener la necesidad de ver qué escribe, por qué lo hace, con quién y lo que es aún más preocupante, le dimos un espacio más importante al amor desmedido que a la tranquilidad.

Por supuesto, siempre habrán personas que nos generen desconfianza, pero si sabemos que sin importar las circunstancias siempre nos elegirán, es ahí donde empieza la tranquilidad, no hay amor verdadero sin esa plena sensación de acostarte y levantarte con la convicción que estás con alguien en el que crees.

Podemos engañarnos pensando que nuestra relación es normal, que todos sentimos celos, que siempre stalkearemos, pero hay algo que jamás podremos negar y es que cuando esa relación acaba, generalmente por infidelidad, volvemos a respirar, no importa cuánto tiempo estaremos solos, pero nuevamente contamos con la paz que nosostros mismos permitimos nos fuera arrebatada.

Quizás sea importante empezar a pensar en los límites, en qué merecemos, qué queremos, por qué lo queremos, para qué lo queremos, pero especialmente entender que NO ES NORMAL vivir en una relación donde lo habitual sea recibir señales negativos y dudar, porque de ser así, es mejor contar con la tranquilidad de la soledad.

No se trata de quién es bueno o malo, cada persona es libre de escoger, pero elegir lo que merecemos sí está en nuestras manos.

martes, 26 de marzo de 2013

Ellos la tienen clara

vidayestilo.terra.com
Sé que muchas veces los hombres se pasan en algunas de sus actitudes y hacen que los odiemos con las mismas fuerzas que algún día juramos eran lo más hermoso de nuestras vidas y toda esa melosería característica del inicio de cualquier relación.

Pero reconozcamos que ellos nos ganan en un tema y es en la practicidad, es decir, el hombre puede diferenciar perfectamente entre encoñe, traga maluca, amor, amistad con derechos y desconocidos con recuerdos, pero las mujeres siempre queremos meter todo en la misma bolsa y cuando no cabe lo desechamos o sufrimos.

Es decir, el hombre puede tener una amiga que quiere mucho, con la que hablen por horas, se identifican en la cama, pero NO la ama, no la quiere como novia, eso puede pasar, sé que a la mayoría de mujeres nos ha pasado, pero somos expertas en negarlo y cuando conocemos a alguien así, lo negamos y preferimos dejarlo pasar, aún cuando sepamos que puede ser una de las mejores relaciones y polvos que podamos tener.

El hombre puede tener una relación basada en el encoñe, es SOLO sexo, no hay palabras profundas, no hay interés emocional, solo anhelo de sudor, cama, posiciones, etcétera. Algunas mujeres lo verán perverso, pero desde que pongan las reglas claras, nosotras decidimos si queremos o no jugar, pero nuevamente pensamos que los vamos a enamorar y de pronto alguna lo logra, pero en términos generales no sucede, nuevamente decidimos sufrir.

El hombre puede tener una traga maluca, con la que se vuelven obsesivos, intensos, persiguen, celan y convencen a los demás que hay amor, pero en estos casos, se trata de un deseo de mostrar superioridad, aunque en el fondo saben que no es amor. Cuando nosotras vivimos esta situación nos convencemos a las malas que es amor si o si.

El hombre sabe más que ninguno cuando es amor, lo sienten de verdad, no tienen necesidad de publicarlo en Facebook o Twitter, no requieren de cambiar su foto de perfil constantemente para demostrar lo felices que son. Ellos saben que aman a una mujer cuando la quieren a su lado a pesar de los malos momentos, en cambio, nosotras creemos amar por el solo hecho de ser el oficial.

Los hombres nos llevan mucha ventaja, muchas decidimos sufrir sin que el hombre si quiera suponga lo que estamos sintiendo, así que vivamos la relación que queramos pero juguemos las cartas que son, que a la final el hombre siempre termina demostrando lo que es y lo que puede ofrecer.

domingo, 3 de febrero de 2013

A nadie se le hace lobby

www.noticias365.com.ve -
No soy tan partidaria del feminismo innato o en demeritar la capacidad que tienen los hombres para ser admirados. 

Sin embargo, me genera incomodidad y rechazo ver cómo las mismas mujeres permitimos que el género masculino se crea literalmente LA VERGA y nosotras seguimos pensando que tenemos que rogar por un poco de cariño.

Desde mi punto de vista, NO y NO, nada justifica que tengamos que rogar para que quieran verse con nosotras, compartir o exigir una llamada, todo nace, en las relaciones nada se pide, creo que eso es lo que más nos cuesta aprender y entender.

Voy a citar un ejemplo, conocemos a un hombre, nos mueve el piso, pensamos que es casi perfecto (primer error en una cadena de errores) y aunque la embarre siempre o haga cosas que nos hiere; logra convencernos con palabras, mensajes ridículos pero que nos derriten y aunque la mala fama del personaje nos persiga siempre seguimos ahí, la razón es simple: Nos convencemos que es el que queremos para nuestras vidas, sin preguntarnos si el nos quiere en la suya.

Frases como: "Estás como gordita, estás muy flaca, se te acabó el busto, el jean se te ve feo, para qué ese color de pelo", lo único que hace es ir golpeando tu autoestima hasta que decides tomar otro camino o aguantar. 


Sin importar si eres de carácter fuerte o sumisa, SIEMPRE existe un personaje que en un segundo nos encanta, nos ilusiona y de un momento a otro, literalmente nos jode la vida. ¿Qué se puede hacer? No mucho, pero al menos no agrandarle el ego, ser consciente que a nadie se le hace lobby, así sea la versión mejorada de George Clooney.


Algunos lo llaman dignidad, orgullo, feminismo o hasta ausencia de expresión, para mi se trata de respeto. Si alguien no quiere estar conmigo, pues no está, es simple y sencillo: Otro vendrá, quizás mejor o peor, pero a la final otro. Por eso, la frase de: "no puedo vivir sin ti", para mi no aplica.

¡¡¡Next!!!

domingo, 6 de enero de 2013

Vagabunda con reino

eres-curioso.com
Las mujeres somos unos seres bastantes particulares, eso lo sabemos todos, sin embargo, hasta yo misma me he llegado asombrar de los alcances de mi propio género.

Cuando alguien nos encanta en todos los sentidos, parece que una sola llamada, interacción en redes (Like, DM, Inbox o Pokes) son como el mejor de los regalos, sin embargo, a veces se nos olvida que el contacto físico real es el que cuenta y muchas veces nos matamos la cabeza tanto con el personaje que en un abrir y cerrar de ojos todo pierde su encanto.

Somos expertas en sentir la química, en imaginar una buena cita, en pensar lo qué haremos, diremos, etcétera, pero en algunas ocasiones la realidad estrella con esos deseos; y es que a veces se nos olvida que las relaciones son de dos y de a tres en ciertas circunstancias.

Por ejemplo, conocemos a un tipo y éste nos encanta hasta llegar a imaginamos desde un cine hasta el sexo más sucio posible, empezamos a buscar todas las formas para verlo, hablarle, buscar que él también desee lo mismo y de pronto lo logramos, entonces todo empieza a marchar viento en popa, hasta que un día el personaje cambia, se pierde, pero luego vuelve y aparece como el mejor de los toreros: por temporadas. 

Hay dos opciones en este caso, seguimos intentando, perdemos un poco esa magia de la naturalidad o damos media vuelta y continuamos otro camino. No nos engañemos muchas seguimos intentando hasta que se nos agoten todos los recursos porque el encanto a veces se confunde con la realidad, se nos olvida algo que alguna vez dicen los papás de uno: "Hágase desear".

No se trata de tocar extremos, uno da en la medida que recibe, varias veces lo he repetido en este Blog, reconocer que alguien nos gusta no es pecado, más bien es acertado, admitir qué tipo de relación queremos con el susodicho es sensatez y no un acto vagabundo; pero si esa persona no demuestra querer verse con uno en una mínima cita ¿saben qué se puede hacer? NADA, buen viento y buena mar.

Recordemos que incluso para tirar, hacer el amor, tener sexo, llámelo como quiera, se necesitan dos y requiere de toda la disposición posible, todo es un asunto de reciprocidad, de querer, no estamos hablando de orgullos ridículos, sino de saber qué tanto queramos que hagan por nosotras y de cuánto estamos motivando para que así sea.

Y como yo prefiero ser una vagabunda con reino y no una dama sin cama, pues un tipo me puede encantar hasta estremecerme la piel pero no le hago lobby a nadie, entiendo los tiempos pero el que no quiere, no quiere.