sábado, 17 de marzo de 2012

Tragada del: 'No es mi tipo'

Las mujeres siempre nos hacemos una imagen mental del hombre que nos llamaría la atención, aquel que vemos en la calle y decimos: "Por este si me caso" e inmediatamente pensamos que definitivamente no podríamos estar con un personaje del género masculino que no se asemeje a ese "prototipo".

En mi caso este prototipo es un hombre mono, de ojos claros, alto, acuerpado, más no mastodonte, si tiene un poco de barba, algo desarreglada (pero no que parezca Osama) mucho mejor, y que tuviera más de treinta, era indispensable para mi.


Aunque debo confesar que hay algo que es determinante en este prototipo y es que no tenga 21 años ni por el berraco, pero ese es tema de otro post.

Pero como dice mi mamá: "Entre más alto uno escupe, más rápido le cae", y luego de casi un año de ni siquiera darme la oportunidad de salir con alguien, porque mi ex si que la hizo bien, más prevenida no me pudo dejar, empecé a darme cuenta que me encantaba un personaje que no cumplía ni una sola de las características que yo consideraba eran vitales para que alguien me atrajera, pero sucedió.

Recuerdo que cuando lo conocí pasó desapercibido, era una persona más que conocía en mi vida por cosas del destino, las circunstancias, etcétera, pero de pronto en menos de una semana, empecé a querer saber de su vida, lo veía pasar y había un corrientazo de esos extraños por mi cuerpo cuando sentía que estaba cerca, pero me repetía constantemente que quizás era cuestión del tiempo que pasábamos juntos por pura y física necesidad, qué mentira más grande ¿verdad?

Yo la mujer más fría, la más anti cursi, esa misma que le cuesta decir te quiero porque siente que se le ampolla la garganta, empezó a comprar chocolatinas, detalles, dulces, etcétera para él, sin ningún motivo aparente, lo cómico de este tema es que después de "endulzarlo" me repetía a mi misma: "Eso, siga haciendo la fila de las taradas por él".

Y entre más pasaba el tiempo, eran más los momentos compartidos, me gustaba cada día más, se fue convirtiendo en una especie de enfermedad, a tal punto que ya no era el simple gusto físico, sino empecé a imaginarme cómo sería una noche a su lado, como lo tocaría, como me tocaría, llegué a tal punto que con solo verlo ya quería estar con el personaje en otro lugar y no propiamente rezando el rosario.

Era solo una palabra, la que me cruzaba por la mente cuando lo veía: Sexo. Pero después de una situación algo complicada en mi vida, nuestros lazos se unieron, y del deseo físicamente y puramente sexual, empecé a pensar que definitivamente este personaje merecía lo mejor de este universo y empecé a esmerarme por hacerlo feliz, una sola sonrisa era suficiente para hacerme sentir bien.

Me encantaba su sonrisa, el sonido que emitía cuando soltaba una carcajada, su piel, la forma de sus manos, su típica levantada de ceja cuando estaba molesto, y ni para que hablar de su cuerpo, me fascinaba, aún cuando era lo suficientemente alejado de mi 'prototipo'. 

Entendí que no me importaba, tenerlo un día, perderlo al siguiente, solo era importante aprovechar los instantes a su lado, porque a la final, sentirse protegido, reírse, disfrutar de pequeños momentos, es algo que se valora solo con el paso del tiempo.

Y simplemente hasta hace muy pocos días entendí que si bien su sola cercanía me producía un gusto enteramente sexual, también empecé a entender que verlo feliz era uno de mis objetivos, que estaría dispuesta a seguir haciendo la fila de las taradas. Pero lo más importante era que este personaje hacía todo lo posible para verme bien, no hay mejor sensación que esa. 


Adicionalmente, independiente de que haya una relación o no, pocas tienen la oportunidad de sentirse extremadamente bien con su amigo, confidente y complice. Así que en ese ítem, yo gané, porque la vida me premió, quizás sin merecerlo, al ponerlo en mi camino.

Conclusión: Me tragué del 'No es mi tipo'. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario