sábado, 21 de julio de 2012

Desde Lejos a mi manera

La reciente canción de Santiago Cruz, Desde Lejos, me ha hecho pensar que han sido pocas las personas con las que he podido despedirme de la forma correcta, razones para que eso se haya dado así, hay miles, porque aunque no me interesa victimizarme, si debo reconocer que mis relaciones sentimentales han sido un completo desastre.



Cuando pasa el tiempo uno quisiera poder re encontrarse con aquella persona que tanto se amó, esa misma con la que las horas eran extremadamente perfectas, ese hombre con el que tu corazón latía a mil por hora, el estómago sentía un millón de mariposas y hasta las manos te sudaban con solo verlo, aquel a quien siempre consideramos incapaz de lastimarnos.

Pero como bien dicen por ahí, la vida es lo que tiene que ser y no lo que anhelamos que sea, así que generalmente esa persona que creemos incapaz de lastimarnos, es la que más termina haciéndonos daño, y no nos engañemos jamás se vuelven a sentir las mismas emociones, es más, en futuras relaciones estaremos esperando el momento en el que quizás nos vayan a lastimar; en eso las novelas tienen razón, después que algo se rompe, jamás vuelve a ser lo mismo, aunque se reconstruya.

Sin embargo, en honor al tiempo compartido, las despedidas deberían ser lo más sanas posibles, podríamos tener una última cena, almuerzo, etcétera, un último momento en el que se pueda recordar aquello que nos hizo amar a esa persona, pero seamos honestos, esto jamás sucede, menos cuando el final de cualquier relación se da por mentiras, engaños e infidelidad.

Personalmente, me cuesta perdonar, no soy mujer de dar dos oportunidades y soy inmensamente radical en mis decisiones, sin importar las consecuencias, quizás sea por eso, que no hubo ningún tipo de despedida amorosa, gentil o siquiera sutil, con el hombre a quien más he amado y al mismo tiempo el que más daño me ha hecho, y al parecer así será por mucho tiempo, pero eso no quita que lo haya amado demasiado ¿Verdad?

Despedida que se respete jamás será fácil, volver a empezar después de amar, es casi tan difícil como encontrar nuevas razones para emprender mejores caminos, pero a veces debemos entender, que los ciclos se cierran a veces con la misma distancia.

Créanme las despedidas son aún más complicadas cuando hay infidelidad de por medio, es como si el recuerdo del engaño, fuera aún más fuerte que cuando se vivió por primera vez.

Por supuesto, el ideal es despedirse correctamente, desearle lo mejor del mundo, si ya tiene nueva pareja, decirle que espera lo haga muy feliz, pero como el idealismo no va conmigo, debo decir que todo esto es mentira, o al menos para mi, pues el dolor se apodera de uno y lo mínimo que se espera es que el personaje pague, o al menos sufra el mismo dolor que uno vivió.

Quizás pase el tiempo y uno se cruce por casualidad con esta persona, descubra que ya lo ha perdonado y tal vez surja una sonrisa natural, un destello de complicidad, como en esos instantes donde uno vio a este hombre por primera vez.

Así que hoy a mi ex, ese que mis amigas, llaman el tipo aquel, le puedo decir que esta es mi manera de decir: "Desde Lejos".

No hay comentarios:

Publicar un comentario