sábado, 10 de noviembre de 2012

Por los pilos me la puedo volver a jugar

mattfatal.blogspot.com
Que las mujeres son los seres más raros del universo, aunque nos cueste reconocerlo es verdad. Un día queremos una cosa, al otro pensamos que es mejor no obtenerla y al tercero nos puede llegar a fastidiar lo que tanto quisimos obtener.


Todas somos un universo complejo y diferente, algunas son frías y secas en la forma de expresar sus sentimientos, otras solo demuestran sus sentimientos después de cierto tiempo y algunas aman casi al instante, pero en lo que todas coincidimos es que nos encanta sentir que estamos con alguien con la que nos complementamos, esa persona con la que podemos hablar horas, sentir que cada vez hay más cosas en común y que aún en las diferencias podemos entendernos con el.



Lo que no podemos negar es que con el paso del tiempo vamos cambiando las cosas que nos gustan de los hombres, empezamos a verlos diferente, entendemos que el man bueno del bar es quizás el perdedor más grande con el que nos hemos topado.



Con los años el abdomen perfecto, los pectorales de Van Damme y la cara perfecta de Leonardo Dicaprio se nos van olvidando y le damos prioridad a cosas realmente importantes. En mi caso particular, los hombres pilos, inteligentes y que encantan al hablar, logran cautivar toda mi atención, esos que generan magnetismo con cada uno de sus pensamientos, son por los que estoy dispuesta a jugármela toda.



Un hombre que disfrute de un buen libro, que prefiera caminar y no andar a toda velocidad en un carro, aquel que si debe compartir su conocimiento lo hace con la mejor disposición y las palabras indicadas. Ese que frente a un auditorio que está ansioso por escucharlo al salir tiene tan claro lo que va a hablar que hipnotiza a todos aquellos que quieren oírlo.



Un hombre que logre meterme en su mundo con solo hablar, que haga realidad ese deseo que yo llevo dentro de aprender hasta el cansancio y aquel que al escucharlo me haga admirarlo por todo lo que lleva en su cabeza, será definitivamente el que me haga volar.



Cuando me han preguntado cuál es mi prototipo de hombre ideal, tengo claro que lo más importante es que sea pilo, inteligente, capaz y que sus actos concuerden con sus ideas; por supuesto tiene que tener algo de Geek o que al menos entienda de la tecnología.



En definitiva, prefiero a un Sheldon y no a un Joey.

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