miércoles, 2 de febrero de 2011

Hoy es tu cumpleaños...

Sé que en este momento estás preparando la mejor rumba desde el cielo con todos los ángeles, ellos deben estar maravillados con tu belleza, con ese color esmeralda espectacular de tus ojos, y sé que estás esperando que en este día me ponga más hermosa, que me maquille, me coloque la mejor pinta y brinde por ti, por las dos; por esos sueños que quisimos siempre hacer realidad juntas.

No lo dudes que así lo haré, me pondré la ropa de mi closet que más te gustaba, me maquillaré como me enseñaste, pondré tu música favorita, ese reggaeton que tanto amabas y me obligabas a escuchar.

La primera cerveza 'michelada' que sabes que la detesto será por ti, por darme la oportunidad de caminar a tu lado, de reír cuando quise escuchar mi propio sonido interior en el eco de tu sonrisa, por brindarme el regalo más hermoso...El contar con tu amistad, que en poco tiempo se convirtió en hermandad, esa que ni la muerte pudo borrar.

Mona sé que me estás viendo desde el cielo, que en las noches donde te has cruzado por mis sueños has querido abrazarme, limpiarme las lágrimas y lo más importante has deseado abrigar mi corazón para que sienta que realmente no me abandonaste, simplemente volaste primero que yo para velar cada paso que de.

Mi tocaya, aún recuerdo que hace algunos meses hablamos de tu cumpleaños, y te dije que tendrías una rumba sin precedentes, te llevaría a comer ¿te acuerdas?, yo te dije que me gastaría en ti mucho billete porque sabía que te merecías todo, esa noche me respondiste que no importaba, que solo querías que estuviera contigo, que necesitabas a tu amiga ñoña, cansona para que te cuidara, eso si te prometí que te llevaría a farrear, tomaríamos y la seguiríamos en tu casa, te llevaría serenata y flores, amabas las rosas, me lo confesaste muchas veces.

Natalia Patiño, llevaré tu nombre a donde vaya, respiraré pensando que estás aquí como el primer día, suspiraré pensando en la cantidad de veces que gozaste viéndome reír y cuando vea al cielo sabré que estás allá arriba cuidando que cada paso que de, siempre lo haga con la fuerza y berraquera que tanto admirabas.

Jamás supe que tú me considerabas una segunda mamá, y a veces me aterra pensar que significaba tanto para ti, porque ahora no sé qué decir, quizás lo único que se me ocurre es que esta madre algo histérica te extraña todos los días, que en muchas oportunidades ha querido que la abraces, que la mimes o que simplemente la roces con tu hermosa mano.

Pero te juro que cumpliré lo que te prometí, yo sigo aquí en la tierra y desde aquí celebraré por ti. Nada ha muerto, solo se ha transformado y te amaré el resto de mi vida.

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