lunes, 31 de enero de 2011

El día que su muerte tocó a mi puerta

Siempre pensamos que lo peor que nos puede pasar en la vida es una 'tusa', perder un trabajo, tener necesidades económicas o discutir con alguien que queremos mucho, para algunas personas algo elitistas para mi gusto creen que lo peor es ir al sur de la ciudad o comer en sitios no 'aptos' para su estrato.

Pero debo decir que todo esto pierde sentido cuando en una madrugada te levantas con la noticia de que tu mejor amiga de clases, 'polas' universitarias, pijamadas (porque si, aún con mis 25 años disfruto de esos planes), noches extensas de lágrimas y risas mezcladas a la luz de la luna y al sabor agridulce de un buen trago, está muerta, es una sensación que aún después de diecinueve días de su fallecimiento no logro explicar, es como si una rueda interminable de recuerdos se apoderara de ti en cuestión de segundos.

Sientes como si estuvieras inmerso en una pesadilla, la más amarga de todas, de la cual quieres despertar inmediatamente, pero por más que lo intentas no hay retorno alguno, porque la muerte ha decidido tocar tu puerta más cercana. Por varios días o meses, crees que algo se te ha perdido en el instante que tus oídos escucharon una noticia para la que jamás te preparaste.

Un montón de imágenes se cruzan por tu mente cuando asimilas que tu mejor amiga está muerta, desde el momento en que la viste por primera vez, cuando discutiste con esta persona por alguna bobada y tal vez ese instante en el que ella limpió tus lágrimas y viceversa, lo que si es cierto es que una sensación de impotencia se apodera de ti porque quieres volver a abrazarla por última vez, pero evidentemente eso es un imposible.

Las etapas de un duelo son muchas y pareciera que se mezclaran las unas con las otras, los primeros días se experimenta una incredulidad que yo le llamo el arte de la negación, es ese instante en el que tratas de convencerte a ti mismo que nada de lo que estás viviendo es verdad, existen otros momentos en los que odias a la vida por haberte arrebatado a tu amiga sin siquiera haberte preparado para vivir sin ella, a veces lloras sin descanso, esperando que cada lágrima le llegue a ella donde quiera que esté, para que sepa que no la olvidarás ni con la muerte.

En mi caso particular, he sido incapaz de borrar sus fotos de mi celular e incluso de eliminarla de Facebook, aún veo a lo lejos su nombre de mis contactos de Skype, supongo que algo dentro de mi quiere tener algo físico que me ayude a recordarla cuando me sea imposible verla en sueños.

El tiempo lo cura todo, no hay frase más cierta que esa, sin embargo, yo sé que siempre la amaré y la recordaré cada día de mi vida, como esa mujer impresionantemente hermosa que me iluminaba con su exceso de energía y que daba todo de si para verme feliz.

Hoy solo podría decirle que el día que su muerte tocó a mi puerta ella se llevo una parte de mi cuerpo, de mi alma, de mi corazón, de mi mente, con su partida, pero como ella admiraba mi fortaleza para asumir las circunstancias adversas, pues decidí hacerle honor a su memoria, y jurarle ante su tumba si es necesario, que sus secretos morirán conmigo.

Me he desgastado un poco pensando cómo honrarla, qué hacer para que desde el cielo sepa y sienta que cada centímetro de mi ser la sigue llevando consigo, así que teniendo en cuenta esa condición extremadamente familiar y materna que siempre me ha acompañado, quiero jurarle que el día que nazca mi hija, esa niña llevará su nombre, que casualmente es el mismo mío, porque necesito que cada vez que mire el fruto de mi sangre, ella me recuerde que en mi vida existió una mujer que me dio y que le di todo lo que una amiga puede ofrecer.

viernes, 14 de enero de 2011

A ti Natalia Patiño...Aquí vivirás cada vez que respire

Recuerdo cuando te conocí, te veías tan hermosa, tan "mamasita" como te decía yo siempre, tan imponente, tan mágica en medio de esa locura que se vislumbraba en tus ojos, esa noche después de salir de una clase aburrida y monótona como es costumbre en la Universidad, te alcancé y sin pensarlo, te invité a una cerveza para hablar, no esperaba mucho, al decir verdad, solo distraerme con alguien nuevo y no pensar en mis problemas de aquel entonces, no imaginaba que te convertirías en mi amiga de noches de películas, cómplice de lágrimas, risas, rumba, peleas, regaños pero sobre todo jamás imaginé que te convertirías en esa hermanita menor que tanto amé, amo y amaré.

Desde ese día no me volví a separar de ti, hablábamos por celular, skype, facebook, algunas veces por messenger, aunque odiabas esas comunicaciones así, te daba tedio escribir y la verdad no lo hacías rápido, gracias a mi empezaste a tomar cerveza, porque tus gustos siempre fueron más exquisitos que los míos, sin embargo, recuerdo muy bien que odiábamos el olor a grasa, y detestábamos las mujeres mal arregladas, como nos reíamos de todo lo que uno tenía que ver en la universidad.

En menos de nada, te uní a mi combo de toda la vida en la universidad y te llegaron a querer como yo te quería, caminamos siempre todos juntos y reíamos hasta el cansancio, incluso en esos momentos en los que estabas muerta de la ira con el mundo.

Recuerdo como si fuera ayer los excesos de solidaridad que tenías conmigo, le dejabas de hablar a cualquier hombre que me lastimará y no disimulabas tu desagrado ante lo que no te gustaba, aún tengo grabada en mi mente esos días que rumbeamos hasta el cansancio y que siempre te cuidé como si fueras esa niña inquieta que se divertía en exceso y que jamás vi que se le acabara la energía.

Tu risa supo sacarme en los momentos de soledad, el brillo de tus ojos siempre logró darme motivos para batallar contra el mundo, porque como siempre decías tú: "Esas no son penas".
Nunca pensé que esa energía incesante se acabará en un abrir y cerrar de ojos, en qué momento te me fuiste, cuándo fue que dejaste de escucharme, cuándo fue que no pude convencer al destino que era demasiado pronto para que te fueras al cielo, porque sé que allá estás.

Mona, trato de tener todas las fuerzas posibles para honrarte, porque jamás quisiste que te lloráramos, siempre deseaste que en tu vida fuera todo una rumba, pero como no llorar a quien siempre me sonreía y me alentaba para seguir adelante.

Zarca, odiabas ese apodito lo recuerdo, pero cuando Depipe te decía así en el fondo te gustaba, lo sé, te reías y a partir de ese día te convertiste en nuestra zarca berraca, frentera, orgullosa, loca y con tanto amor que a veces ni tú entendías todo lo que llevabas dentro, aún recuerdo y siento tus abrazos, sé que desde el cielo estás terriblemente emputada conmigo porque tengo el "estuco" (maquillaje) corrido de tanto chillar, porque no he comido bien y porque estoy destrozada con tu partida, te pido perdón por eso.

Mona sabes que te amo, que en vida te di lo mejor que tenía, que daría mi vida porque estuvieras aquí, pero Dios te quiso llevar y decidió que ahora tú me cuidarás desde allá, te prometo que no te fallaré y en tu honor miraré siempre el cielo nocturno y observaré siempre la estrella más hermosa, sin duda esa eres tú vigilando que no pelee tanto.