Gettyimages.es Siempre he escuchado a mis amigos hombres, reconocer sin ningún tipo de inconveniente que han tenido sueños mojados, que ven porno, que se masturban, que tienen fantasías sexuales, desde la más inocente hasta la más aberrante, y ni hablar de cuántas veces al día mencionan que tienen ganas, que están 'arrechos' o que simplemente quieren tener sexo. Y escuchar al público masculino decir este tipo de cosas es normal, el mundo sigue girando igual, a la final lo raro sería que no hablaran de esto, pero qué pasa cuándo es una mujer la que reconoce que tiene ganas de irse a la cama con alguien, que acepta que se masturba, que usa juguetes sexuales y si admite que quiere lanzársele al hombre que le gusta, ahí si la cosa se pone peor, pues se convierte en la puta, ganosa y demás. Por supuesto, todo tiene su límite, no se va poner uno a hacerle a todo, al primero que se le aparezca y no va a estar siendo uno la moza. Pero cuál es el problema de decirl...
"Amor, sexo, cotidianidad, relaciones, hombres y mujeres son el epicentro de cualquier mundo, un universo que en su interior requiere de una mirada distinta a eso que llamamos emociones, y una visión alternativa a las palabras que quieren salir pero el miedo las limita"