domingo, 31 de octubre de 2010

Águila sin control

La libertad no es cuestión de promulgar ante todos los que nos conocen y rodean que nadie nos puede doblegar, o que no dependemos de ninguna persona, eso es cuestión de actitud, estamos hablando de un estilo de vida que nos acompaña a dónde vayamos, es por esa razón que me enervan las mujeres que creen que si hablan de libertad, serán las chicas malas, y me enceguezco de ira cuándo encuentro un hombre que considera que todas las mujeres debemos casi que vivir a su sombra.

Recuerdo que mi madre, en toda su sabiduría, me enseñó desde que empecé a tener varias citas y salidas, que por nada del mundo, dependiera de un hombre en ningún aspecto de la vida, pero además de eso que tuviera demasiado claro que para mujeres como yo "amarrarse" no era tan sencillo, y que si permitía tan sólo una vez que alguno me impusiera sus reglas, estaba totalmente perdida.

Detalles tan simple, cómo el hecho de que te revisen el celular, te pidan que llegues a determinada hora, controlen tu forma de vestir, de maquillar o que simplemente te digan a quien debes ver y lo que es peor que no puedas salir con tus amigos porque tu pareja considera que debes SIEMPRE compartir con el y su entorno, pues debo decir que estás en una relación que en poco tiempo te convertirá en una dulce abnegada a su santa voluntad, pero a la final, si eso es lo que una mujer quiere vivir para sentirse realizada espero que al menos lo sepa hacer muy bien, porque créame para estos personajes usted es la de quedarse en la casa pero la de disfrutar seguramente será una mujer que ponga sus límites y que le deje bien claro que compartir una vida es una cosa, depender es otra.

Por mi parte, no permito que me revisen el celular, menos que me digan a quien debo ver y a quien no, y jamás tolero que me impongan encuentros, pensamientos o actitudes sólo por el hecho de tener una pareja y porque la sociedad considera que estar soltera está impresionantemente fuera de lugar.

Para concluir, afirmo con vehemencia que no vendo mi independencia por el simple hecho de tener pareja, no cedo mis espacios para que alguien pueda estar conmigo y no dejo de compartir con mi medio profesional, mi familia y amigos por tener con quien arruncharme los fines de semana.

Entonces, como dice mi padre o te llega alguien que entienda que eres como un águila que vuela sin ningún tipo de control, o entonces será mejor que ellos entiendan que no tienes dentro de ti la capacidad de ser sumisa y menos dependiente.

jueves, 14 de octubre de 2010

Esa soy ¿y qué?

A la pregunta "¿y tú cómo te defines?" siempre quedo en blanco, un shock total se apodera de mi mente, y es que no entiendo cómo diablos voy a poder definirme si es que soy una mezcla de una cantidad de cosas y para ser honestos, la mayoría no son del todo positivas.

Mis padres hicieron un excelente trabajo si de formar histéricas, desquiciadas, compulsivas y tercas se trata, pues esa combinación generó lo que soy hoy en día, para explicarlo mejor lo definiré de la siguiente forma: Enemiga de la mentira, odio desmedido hacía la hipocresía, amante del fútbol de una forma totalmente anormal, histérica compulsiva, imprudentemente sincera, nerda hasta el cansancio, expresiva, impulsiva, amante de la cerveza (exclusivamente), detesto sin ningún tipo de contemplación a las niñas que creen que para amar hay que ser rosas y ridículas, y como si esto fuera poco amo sin control aunque pocos lo noten.

Si de relaciones se trata, creo que hasta ahora estoy tranquila, pero en términos generales tenía una extraña afinidad para curar o re habilitar locos mentales, además a veces llegué a odiar el sujeto con el que andaba, pero en algunas ocasiones me odié a mi misma por pemitirle la entrada a estos personajes, y como si esto fuera poco jamás acepté lo que sentía delante de nadie, bueno casi nunca.

Cómo ven tengo una mezcla rara y extraña de lo que se supone uno debe ser, lo único que tengo claro es que en mi diccionario de vida no está la derrota, o mirar hacía el pasado extrañando lo que jamás volverá, que quien desee compartir mi vida deberá no pretender cambiarme o al menos tendrá que entender que loca o no, esa soy yo, y que a la final como lo leí en un estado de la gran Twittera @state_Of_mind "Si no me quieres en mis peores momentos, no creo que merezcas los mejores".

En todo caso, puedo decir que aún presa de mis locuras, estoy en un momento de mi vida de tranquilidad absoluta, en la que veo cómo las experiencias nutren cada rincón de tu ser, pero que después de perdones, gritos, odios, ausencias y compañías entendí que así soy, y pretendo evolucionar pero no para los demás, sino para mi.

Ah, se me olvidaba tengo demasiado claro que amando o no, jamás dejo que trapeen el piso conmigo, o si quiera intenten manipularme e irrespetarme, es cuestión de amor propio y de entender que si no estoy con lo que exactamente quiero, pues prefiero no estar. ¡Final de la historia!