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Vagabunda con reino

eres-curioso.com Las mujeres somos unos seres bastantes particulares, eso lo sabemos todos, sin embargo, hasta yo misma me he llegado asombrar de los alcances de mi propio género. Cuando alguien nos encanta en todos los sentidos, parece que una sola llamada, interacción en redes (Like, DM, Inbox o Pokes) son como el mejor de los regalos, sin embargo, a veces se nos olvida que el contacto físico real es el que cuenta y muchas veces nos matamos la cabeza tanto con el personaje que en un abrir y cerrar de ojos todo pierde su encanto. Somos expertas en sentir la química, en imaginar una buena cita, en pensar lo qué haremos, diremos, etcétera, pero en algunas ocasiones la realidad estrella con esos deseos; y es que a veces se nos olvida que las relaciones son de dos y de a tres en ciertas circunstancias. Por ejemplo, conocemos a un tipo y éste nos encanta hasta llegar a imaginamos desde un cine hasta el sexo más sucio posible, empezamos a buscar todas las formas para verlo,...

Las mujeres también echamos los perros

10puntos.com Se supone que el orden en las relaciones es que el hombre vea a la mujer, le guste, le llame la atención, busque un contacto con ella, le 'eche los perros' por Twitter o Facebook, le de 'Me Gusta' a sus fotos, pedirle su teléfono y finalmente concretar una primera cita, de ahí para allá, salir y probar cómo les va, se cree que así debe funcionar, pero existe un grupo de mujeres que deciden lanzarse al ruedo y no esperar. Para que las mujeres le 'caigan' a un hombre y decidan no seguir prototipos habituales, una serie de circunstancias tienen que suceder para que ellas olviden el orgullo, temor y demás estupideces con las que nosotras nos hacemos pajazos mentales constantemente. Pero sin duda, hay un factor que es determinante para que le caigamos a un man con todas las de la ley, y es que el personaje debe gustarnos de una forma absurda, es decir, nos debe atraer no solo su físico, sino también cómo habla, lo que habla, cómo mira etcéte...

Por los pilos me la puedo volver a jugar

mattfatal.blogspot.com Que las mujeres son los seres más raros del universo, aunque nos cueste reconocerlo es verdad. Un día queremos una cosa, al otro pensamos que es mejor no obtenerla y al tercero nos puede llegar a fastidiar lo que tanto quisimos obtener. Todas somos un universo complejo y diferente, algunas son frías y secas en la forma de expresar sus sentimientos, otras solo demuestran sus sentimientos después de cierto tiempo y algunas aman casi al instante, pero en lo que todas coincidimos es que nos encanta sentir que estamos con alguien con la que nos complementamos, esa persona con la que podemos hablar horas, sentir que cada vez hay más cosas en común y que aún en las diferencias podemos entendernos con el. Lo que no podemos negar es que con el paso del tiempo vamos cambiando las cosas que nos gustan de los hombres, empezamos a verlos diferente, entendemos que el man bueno del bar es quizás el perdedor más grande con el que nos hemos topado. Con los a...

Si, soy celosa ¿Y qué?

lapatilla.com Admiro a las mujeres que no son celosas, y lo digo con toda la sinceridad del caso, ya que vivir con intranquilidad es como ir matando de a pocos cualquier intento que se haga para sobrevivir. Sin embargo, creo que lo más sano es reconocer que de una u otra forma, en menor o mayor grado, todas somos celosas, o al menos en su gran mayoría. ¿Qué sentido tiene negarlo? ¿Para qué? ¿Por qué? Si lo negamos para vernos más cool antes los hombres, quiero decirles que siempre la realidad sale a luz, pero si por lo contrario lo hacemos para convencernos que somos tranquilas, peor aún, pues no hay mentira que duela más como la que nos decimos a nosotros mismos constantemente. Todo exceso es malo, no hay palabras más ciertas que esas, por ende, los celos locos son fastidiosos y acaban con cualquier relación, pero es innegable que ocasionalmente las escenas de protección del territorio alimentan esa chispa que no debemos dejar apagar. Hay mujeres celosas por n...

Dos tocayas, un solo corazón

Volver a escribir sobre ella es caminar sobre un terreno tan árido como suave, los recuerdos se mueven a veces como piedras que hieren con el paso del tiempo, pero en otras ocasiones pensar en su partida me hace sentir que quizás la vida debió prepararme mejor para verla partir. Natalia era esa niña que siempre cuidé, aquella que jamás permití que la lastimaran, pero la vida no me alcanzó para cuidarla de esos accidentes que nunca te imaginas vivir, era la mujer de mis ojos, esa hermana que nunca tuve. Sé que no me quedó nada por decirle, se lo di todo, no hubo un solo día o noche que no le recordara cuánto estaba dispuesta a hacer por ella. Por su parte, ella jamás me falló, fue incondicional, quizás más de lo que yo esperaba, tal vez sea una coincidencia, pero cuando estaba viva era la época donde yo era más fuerte, coincidencialmente cuando ella se marchó, mi vida se tornó en algo caótico, me lastimaron de todas las formas como alguien puede ser lastimado y me descubriero...

El ego del herido

Foto tomada de: placer.actitudfem.com Son muchas frases las que a uno se le vienen a la cabeza cuando hace esfuerzos sobre humanos para que alguien deje de importarle, es más, muchas veces uno piensa con detenimiento cómo hacer para ignorar a quién alguna vez te escuchó cada noche. Lo difícil de este tipo de situaciones no es pelear y terminar una relación, pues generalmente la rabia es el escudo perfecto para olvidar, pero cuando la ira se transforma y se evapora, es cuando aparece el verdadero sentimiento que tenemos por esa persona que ya no está con nosotros. La peor sensación cuando la rabia se va, es sentir que a quien quisimos, hoy no es más que un simple desconocido, caminar a su lado por coincidencia de la vida es casi una odisea y si se tiene la mala suerte de verlo con otra persona, esa si se convierte en una lucha titánica. Los recuerdos, las palabras, aquello que se dejó de vivir y el solo hecho de guardar silencio, ante lo que para los demás es más que ob...

Desde Lejos a mi manera

La reciente canción de Santiago Cruz, Desde Lejos , me ha hecho pensar que han sido pocas las personas con las que he podido despedirme de la forma correcta, razones para que eso se haya dado así, hay miles, porque aunque no me interesa victimizarme, si debo reconocer que mis relaciones sentimentales han sido un completo desastre. Cuando pasa el tiempo uno quisiera poder re encontrarse con aquella persona que tanto se amó, esa misma con la que las horas eran extremadamente perfectas, ese hombre con el que tu corazón latía a mil por hora, el estómago sentía un millón de mariposas y hasta las manos te sudaban con solo verlo, aquel a quien siempre consideramos incapaz de lastimarnos. Pero como bien dicen por ahí, la vida es lo que tiene que ser y no lo que anhelamos que sea, así que generalmente esa persona que creemos incapaz de lastimarnos, es la que más termina haciéndonos daño, y no nos engañemos jamás se vuelven a sentir las mismas emociones, es más, en futuras relaciones ...