En algún momento los seres humanos decidimos meter en la misma bolsa: La tranquilidad, el amor y la sensación de estar con quién debemos estar. Sin embargo, el tiempo va poniendo cada cosa en su lugar, aún cuando nos resistamos a los resultados. Nos conformamos con la idea de las maripositas, de la tembladera en cada parte del cuerpo cuando vemos a esa persona que amamos, nos pareció que era suficiente con que nos buscara y pareciera importarle lo que pasaba con nosotros, de una u otra forma llegamos a considerar que eso era amor, cariño, entrega y lealtad. Decidimos que aquello que nos ofrecía era suficiente, cuando nuestra parte racional decía a gritos: "Este no es el camino indicado, MERECES más de lo que te están dando" pero debemos reconocer que el corazón es terco, ve lo que quiere ver. Sin embargo, en esos momento debe imponerse la edad, la madurez, porque una cosa es equivocarse, hacer lo que creíamos era correcto, entregar nuestro amor, pero otra muy distint...
"Amor, sexo, cotidianidad, relaciones, hombres y mujeres son el epicentro de cualquier mundo, un universo que en su interior requiere de una mirada distinta a eso que llamamos emociones, y una visión alternativa a las palabras que quieren salir pero el miedo las limita"