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Ellos la tienen clara

vidayestilo.terra.com Sé que muchas veces los hombres se pasan en algunas de sus actitudes y hacen que los odiemos con las mismas fuerzas que algún día juramos eran lo más hermoso de nuestras vidas y toda esa melosería característica del inicio de cualquier relación. Pero reconozcamos que ellos nos ganan en un tema y es en la practicidad, es decir, el hombre puede diferenciar perfectamente entre encoñe, traga maluca, amor, amistad con derechos y desconocidos con recuerdos, pero las mujeres siempre queremos meter todo en la misma bolsa y cuando no cabe lo desechamos o sufrimos. Es decir, el hombre puede tener una amiga que quiere mucho, con la que hablen por horas, se identifican en la cama, pero NO la ama, no la quiere como novia, eso puede pasar, sé que a la mayoría de mujeres nos ha pasado, pero somos expertas en negarlo y cuando conocemos a alguien así, lo negamos y preferimos dejarlo pasar, aún cuando sepamos que puede ser una de las mejores relaciones y polvos que pod...

A nadie se le hace lobby

www.noticias365.com.ve  - No soy tan partidaria del feminismo innato o en demeritar la capacidad que tienen los hombres para ser admirados.  Sin embargo, me genera incomodidad y rechazo ver cómo las mismas mujeres permitimos que el género masculino se crea literalmente LA VERGA y nosotras seguimos pensando que tenemos que rogar por un poco de cariño. Desde mi punto de vista, NO y NO, nada justifica que tengamos que rogar para que quieran verse con nosotras, compartir o exigir una llamada, todo nace, en las relaciones nada se pide, creo que eso es lo que más nos cuesta aprender y entender. Voy a citar un ejemplo, conocemos a un hombre, nos mueve el piso, pensamos que es casi perfecto (primer error en una cadena de errores) y aunque la embarre siempre o haga cosas que nos hiere; logra convencernos con palabras, mensajes ridículos pero que nos derriten y aunque la mala fama del personaje nos persiga siempre seguimos ahí, la razón es simple: Nos convencemos que es...

Vagabunda con reino

eres-curioso.com Las mujeres somos unos seres bastantes particulares, eso lo sabemos todos, sin embargo, hasta yo misma me he llegado asombrar de los alcances de mi propio género. Cuando alguien nos encanta en todos los sentidos, parece que una sola llamada, interacción en redes (Like, DM, Inbox o Pokes) son como el mejor de los regalos, sin embargo, a veces se nos olvida que el contacto físico real es el que cuenta y muchas veces nos matamos la cabeza tanto con el personaje que en un abrir y cerrar de ojos todo pierde su encanto. Somos expertas en sentir la química, en imaginar una buena cita, en pensar lo qué haremos, diremos, etcétera, pero en algunas ocasiones la realidad estrella con esos deseos; y es que a veces se nos olvida que las relaciones son de dos y de a tres en ciertas circunstancias. Por ejemplo, conocemos a un tipo y éste nos encanta hasta llegar a imaginamos desde un cine hasta el sexo más sucio posible, empezamos a buscar todas las formas para verlo,...

Las mujeres también echamos los perros

10puntos.com Se supone que el orden en las relaciones es que el hombre vea a la mujer, le guste, le llame la atención, busque un contacto con ella, le 'eche los perros' por Twitter o Facebook, le de 'Me Gusta' a sus fotos, pedirle su teléfono y finalmente concretar una primera cita, de ahí para allá, salir y probar cómo les va, se cree que así debe funcionar, pero existe un grupo de mujeres que deciden lanzarse al ruedo y no esperar. Para que las mujeres le 'caigan' a un hombre y decidan no seguir prototipos habituales, una serie de circunstancias tienen que suceder para que ellas olviden el orgullo, temor y demás estupideces con las que nosotras nos hacemos pajazos mentales constantemente. Pero sin duda, hay un factor que es determinante para que le caigamos a un man con todas las de la ley, y es que el personaje debe gustarnos de una forma absurda, es decir, nos debe atraer no solo su físico, sino también cómo habla, lo que habla, cómo mira etcéte...

Por los pilos me la puedo volver a jugar

mattfatal.blogspot.com Que las mujeres son los seres más raros del universo, aunque nos cueste reconocerlo es verdad. Un día queremos una cosa, al otro pensamos que es mejor no obtenerla y al tercero nos puede llegar a fastidiar lo que tanto quisimos obtener. Todas somos un universo complejo y diferente, algunas son frías y secas en la forma de expresar sus sentimientos, otras solo demuestran sus sentimientos después de cierto tiempo y algunas aman casi al instante, pero en lo que todas coincidimos es que nos encanta sentir que estamos con alguien con la que nos complementamos, esa persona con la que podemos hablar horas, sentir que cada vez hay más cosas en común y que aún en las diferencias podemos entendernos con el. Lo que no podemos negar es que con el paso del tiempo vamos cambiando las cosas que nos gustan de los hombres, empezamos a verlos diferente, entendemos que el man bueno del bar es quizás el perdedor más grande con el que nos hemos topado. Con los a...

Si, soy celosa ¿Y qué?

lapatilla.com Admiro a las mujeres que no son celosas, y lo digo con toda la sinceridad del caso, ya que vivir con intranquilidad es como ir matando de a pocos cualquier intento que se haga para sobrevivir. Sin embargo, creo que lo más sano es reconocer que de una u otra forma, en menor o mayor grado, todas somos celosas, o al menos en su gran mayoría. ¿Qué sentido tiene negarlo? ¿Para qué? ¿Por qué? Si lo negamos para vernos más cool antes los hombres, quiero decirles que siempre la realidad sale a luz, pero si por lo contrario lo hacemos para convencernos que somos tranquilas, peor aún, pues no hay mentira que duela más como la que nos decimos a nosotros mismos constantemente. Todo exceso es malo, no hay palabras más ciertas que esas, por ende, los celos locos son fastidiosos y acaban con cualquier relación, pero es innegable que ocasionalmente las escenas de protección del territorio alimentan esa chispa que no debemos dejar apagar. Hay mujeres celosas por n...

Dos tocayas, un solo corazón

Volver a escribir sobre ella es caminar sobre un terreno tan árido como suave, los recuerdos se mueven a veces como piedras que hieren con el paso del tiempo, pero en otras ocasiones pensar en su partida me hace sentir que quizás la vida debió prepararme mejor para verla partir. Natalia era esa niña que siempre cuidé, aquella que jamás permití que la lastimaran, pero la vida no me alcanzó para cuidarla de esos accidentes que nunca te imaginas vivir, era la mujer de mis ojos, esa hermana que nunca tuve. Sé que no me quedó nada por decirle, se lo di todo, no hubo un solo día o noche que no le recordara cuánto estaba dispuesta a hacer por ella. Por su parte, ella jamás me falló, fue incondicional, quizás más de lo que yo esperaba, tal vez sea una coincidencia, pero cuando estaba viva era la época donde yo era más fuerte, coincidencialmente cuando ella se marchó, mi vida se tornó en algo caótico, me lastimaron de todas las formas como alguien puede ser lastimado y me descubriero...