domingo, 25 de agosto de 2013

Tusa digna, recuperación segura

www.actitudfem.com 
"Tenemos que hablar": Palabras que solo traen a nuestra mente la imagen de una nueva tusa y todo lo que ella conlleva. 

Las que ya hemos pasado por una tusa difícil, complicada y que nos pone los pelos de punta con tan solo recordarla, sabemos que este es un escenario que no queremos volver a vivir.

Sin embargo, al empezar una relación tenemos 100% de posibilidades que ésta termine, ya sea en buenos o malos términos, no sabemos qué pasará, ni en qué momento sucederá; como dice una frase por ahí: "Amar a alguien es otorgarle el poder a una persona de destruirte y sin embargo, confiar en que no lo hará".

Y pues así de la nada, llega ese momento y nos terminan, nos echan, fin de la historia, esa que nos hacía felices, lloramos y queremos escribir como locos en Redes Sociales lo que nos sucede; pero es ahí dónde podemos tomar dos caminos: Asumimos la vaina con dignidad o nos echamos al fango de la auto destrucción.

Tusa digna, recuperación segura: No significa que no nos duela, que las rutinas que se empezaron a compartir con esa persona no se extrañen o que el solo hecho de pensar que no lo encontraremos en la calle no nos llene de pavor, pero si implica que podamos asumir la realidad con las dosis de drama que una situación de estas merece, ni más, ni menos.

Es simple, si debemos llorar con amigos de confianza, hay que hacerlo, si queremos estar solos y lamentarnos, hay que hacerlo, si necesitamos dormir para intentar olvidar, hay que hacerlo. Pero al día siguiente siempre hay que ponerle la cara al mundo, enfrentar lo que pasó y sobre todo no buscar lo que no se le ha perdido a uno.

Es decir, haz lo que tengas que hacer para superarlo en tiempo récord, pero jamás cedas ante un corazón que está lastimado y herido porque éste solo te recordará los momentos que pasabas a su lado y es de ahí donde provienen las ganas de llamar, buscar, etcétera.

Nunca he buscado a un ex haya sido éste bueno o malo, por una sencilla razón: Si algo termina no es fruto de la casualidad, el pasado se quedó atrás y por eso no debe hacer parte de nuestro presente. 

Uno de mis lemas de vida, criticado o no, es que no doy dos oportunidades, porque cuando alguien te lastima, debe tener la capacidad de pensar qué pasará si uno se decepciona, porque definitivamente uno no puede ir por la vida repartiendo dolor y después pedir perdón como si nada.

Todos vivimos la tusa de forma diferente, eso es claro, pero debemos recordar siempre que la vida sigue, no se detiene, que ese final oscuro y patético que estamos viendo, es solo una manera que tiene la vida para alejar aquello que no es para nosotros.

Vivir con dignidad es posible, superar la tusa también lo es, no somos tapete de nadie, no nos morimos de amor, nadie es indispensable. Las rupturas amorosas son como un duelo, hay etapas y debemos vivirlas a la altura.

Reconocer que nos lastimaron no es pecado, lo que si debería ser considerado prohibido es darle el poder a alguien de destrozarnos la vida, a la final, siempre todo vuelve a la normalidad, más tarde o más temprano.

jueves, 8 de agosto de 2013

Una sonrisa por la tranquilidad

En algún momento los seres humanos decidimos meter en la misma bolsa: La tranquilidad, el amor y la sensación de estar con quién debemos estar. Sin embargo, el tiempo va poniendo cada cosa en su lugar, aún cuando nos resistamos a los resultados.

Nos conformamos con la idea de las maripositas, de la tembladera en cada parte del cuerpo cuando vemos a esa persona que amamos, nos pareció que era suficiente con que nos buscara y pareciera importarle lo que pasaba con nosotros, de una u otra forma llegamos a considerar que eso era amor, cariño, entrega y lealtad.

Decidimos que aquello que nos ofrecía era suficiente, cuando nuestra parte racional decía a gritos: "Este no es el camino indicado, MERECES más de lo que te están dando" pero debemos reconocer que el corazón es terco, ve lo que quiere ver. Sin embargo, en esos momento debe imponerse la edad, la madurez, porque una cosa es equivocarse, hacer lo que creíamos era correcto, entregar nuestro amor, pero otra muy distinta tropezar aún cuando todas las señales marcaban otro escenario.

No podemos ser juzgados por nuestro pasado es verdad, pero debemos ejercer un poco de autoprotección, no es lógico que la persona que nos gusta, atrae, amamos, etcétera, haya hecho daño de una forma u otra anteriormente y nosotros pensemos que eso no nos va a tocar.

Pero digamos que tener un velo en los ojos es fácil cuando es el corazón el que aconseja y no se trata de dejar de sentir, a la final, eso es lo que nos mantiene vivos, pero es inconcebible que nos empecinemos en buscar similitudes cuando hay tantas diferencias. Es decir, si una persona ya ha quemado etapas de locura, de probar una y otra cosa, busca estabilidad, entrega y dedicación. Eso no se negocia.

Empezamos a creer que era normal una relación sin nombre, consideramos que es habitual tener la necesidad de ver qué escribe, por qué lo hace, con quién y lo que es aún más preocupante, le dimos un espacio más importante al amor desmedido que a la tranquilidad.

Por supuesto, siempre habrán personas que nos generen desconfianza, pero si sabemos que sin importar las circunstancias siempre nos elegirán, es ahí donde empieza la tranquilidad, no hay amor verdadero sin esa plena sensación de acostarte y levantarte con la convicción que estás con alguien en el que crees.

Podemos engañarnos pensando que nuestra relación es normal, que todos sentimos celos, que siempre stalkearemos, pero hay algo que jamás podremos negar y es que cuando esa relación acaba, generalmente por infidelidad, volvemos a respirar, no importa cuánto tiempo estaremos solos, pero nuevamente contamos con la paz que nosostros mismos permitimos nos fuera arrebatada.

Quizás sea importante empezar a pensar en los límites, en qué merecemos, qué queremos, por qué lo queremos, para qué lo queremos, pero especialmente entender que NO ES NORMAL vivir en una relación donde lo habitual sea recibir señales negativos y dudar, porque de ser así, es mejor contar con la tranquilidad de la soledad.

No se trata de quién es bueno o malo, cada persona es libre de escoger, pero elegir lo que merecemos sí está en nuestras manos.