domingo, 25 de noviembre de 2012

Las mujeres también echamos los perros

10puntos.com
Se supone que el orden en las relaciones es que el hombre vea a la mujer, le guste, le llame la atención, busque un contacto con ella, le 'eche los perros' por Twitter o Facebook, le de 'Me Gusta' a sus fotos, pedirle su teléfono y finalmente concretar una primera cita, de ahí para allá, salir y probar cómo les va, se cree que así debe funcionar, pero existe un grupo de mujeres que deciden lanzarse al ruedo y no esperar.

Para que las mujeres le 'caigan' a un hombre y decidan no seguir prototipos habituales, una serie de circunstancias tienen que suceder para que ellas olviden el orgullo, temor y demás estupideces con las que nosotras nos hacemos pajazos mentales constantemente.

Pero sin duda, hay un factor que es determinante para que le caigamos a un man con todas las de la ley, y es que el personaje debe gustarnos de una forma absurda, es decir, nos debe atraer no solo su físico, sino también cómo habla, lo que habla, cómo mira etcétera.

Para mi esto es cuestión de química, es decir, a uno un hombre le puede gustar en cuestión de segundos, le puede llamar la atención sus ojos, su pelo, su cara, su cuerpo, hasta sus manos, pero si a esto le suma que al hablar con el personaje se siente tranquilidad y siempre logra sacarle una sonrisa, esto más que atracción es gusto.

Una cosa, es que alguien nos atraiga porque ahí solo nos gusta todo lo físico, pero a veces, uno de mujer se aburre porque el tipo no se lanza y empieza a ver otras opciones, o en algunas ocasiones el hombre al hablar pierde toda la atracción, pero cuando hay GUSTO ABSURDO, empezamos a imaginar cómo será besarlo, tocarlo, tenerlo cerca, hablar con él, etcétera, entonces es ahí cuando algunas decidimos olvidarnos de orgullos y nos vamos de frente.

Pero ¿Qué es irnos de frente? 


  1. Aparecemos aunque sea una vez al día con un simple saludo o deseamos un feliz almuerzo, cabe aclarar que el tono de nuestras frases es distinto, que cuando hablamos con cualquier amigo.
  2. Nos preocupamos por sus cosas personales, trabajo, familia, etcétera.
  3. Echamos piropos de frente, no nos da pena reconocer que sus ojos son hermosos, su cabello fino o que nos parece un man muy pinta.
  4. Invitamos a salir, no nos afecta si las demás piensan que el hombre siempre debe invitar, obvio esto no siempre será costumbre.
  5. Pensamos e indagamos en aquellas cosas que le gustan, que lo hacen feliz.
  6. Buscamos que se sienta tranquilo y que disfrute cualquier plan que haga con uno.
  7. Buscamos no juzgarlo, porque en el momento que lo hacemos, quizás ya ha dejado de gustarnos tanto.
  8. MUY IMPORTANTE: No a todos los que les decimos mi vida, mi corazón. mi amor etcétera, es porque le caemos, es más los hombres que de verdad nos interesa son a los que llamamos por su nombre.
En mi caso particular yo me voy de frente en pocos casos, solo lo hago cuando el tipo me ENCANTA, me FASCINA y si es así nada me da miedo. NADA.

Es importante mencionar que las mujeres si caemos y lo hacemos con todas las de la ley, siempre y cuando el man se la merezca, porque hay hombres que para uno no pasan del: "está bueno y ya".

Hombres: Los perros que echamos las mujeres van mucho más allá de captar la atención, cuando lo hacemos es porque en realidad un hombre nos interesa y rara vez nos echamos para atrás.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Por los pilos me la puedo volver a jugar

mattfatal.blogspot.com
Que las mujeres son los seres más raros del universo, aunque nos cueste reconocerlo es verdad. Un día queremos una cosa, al otro pensamos que es mejor no obtenerla y al tercero nos puede llegar a fastidiar lo que tanto quisimos obtener.


Todas somos un universo complejo y diferente, algunas son frías y secas en la forma de expresar sus sentimientos, otras solo demuestran sus sentimientos después de cierto tiempo y algunas aman casi al instante, pero en lo que todas coincidimos es que nos encanta sentir que estamos con alguien con la que nos complementamos, esa persona con la que podemos hablar horas, sentir que cada vez hay más cosas en común y que aún en las diferencias podemos entendernos con el.



Lo que no podemos negar es que con el paso del tiempo vamos cambiando las cosas que nos gustan de los hombres, empezamos a verlos diferente, entendemos que el man bueno del bar es quizás el perdedor más grande con el que nos hemos topado.



Con los años el abdomen perfecto, los pectorales de Van Damme y la cara perfecta de Leonardo Dicaprio se nos van olvidando y le damos prioridad a cosas realmente importantes. En mi caso particular, los hombres pilos, inteligentes y que encantan al hablar, logran cautivar toda mi atención, esos que generan magnetismo con cada uno de sus pensamientos, son por los que estoy dispuesta a jugármela toda.



Un hombre que disfrute de un buen libro, que prefiera caminar y no andar a toda velocidad en un carro, aquel que si debe compartir su conocimiento lo hace con la mejor disposición y las palabras indicadas. Ese que frente a un auditorio que está ansioso por escucharlo al salir tiene tan claro lo que va a hablar que hipnotiza a todos aquellos que quieren oírlo.



Un hombre que logre meterme en su mundo con solo hablar, que haga realidad ese deseo que yo llevo dentro de aprender hasta el cansancio y aquel que al escucharlo me haga admirarlo por todo lo que lleva en su cabeza, será definitivamente el que me haga volar.



Cuando me han preguntado cuál es mi prototipo de hombre ideal, tengo claro que lo más importante es que sea pilo, inteligente, capaz y que sus actos concuerden con sus ideas; por supuesto tiene que tener algo de Geek o que al menos entienda de la tecnología.



En definitiva, prefiero a un Sheldon y no a un Joey.