martes, 28 de diciembre de 2010

El plato selecto en casa

El sexo es una palabra que tiene connotaciones serias a donde quiera que vayamos, aunque debemos reconocer que muchas de éstas han sido otorgadas por nosotros mismos, sin siquiera detenernos a pensar en las implicaciones que esto acarreará, sin embargo, lo cierto es que los encuentros cuerpo a cuerpo son determinantes para la continuidad, el final o el estancamiento de una relación.

Sé que muchas mujeres pensarán que lo más importante es el amor, que el sexo no puede serlo todo, que de ser así estaríamos relegando al más hermoso sentimiento a un puro encuentro carnal entre dos seres humanos, en parte tienen razón, pero no se nos puede olvidar que antes de amar sentimos gusto físico, atracción y química.

Es decir, no todas las relaciones pueden quedarse en el abrazo, el piquito y la cogida de mano, también se necesita de pasión, magia y en especial, sentir que esa persona que nos toca, logra hacernos vibrar hasta el último rincón de nuestra piel, así que como verán no estoy hablando del sexo ocasional, o de lo que algunos conocen y definen como la simple 'tiradera', me estoy refiriendo a hacer el amor de verdad en todo el sentido de la palabra.

Digan lo que digan los expertos en relaciones ocasionales yo me quedo con esa hermosa sensación de hacer el amor, que te toquen con esa magia y perfecta expresión que solo el amor te puede brindar, además que cada vez que esa persona está encima tuyo o tú arriba de esa persona se logre sentir un orgasmo perfecto y eso no lo da la simple tiradera.

No sé si la pasión se acabe algún día, quizás si, o tal vez se transforme, lo que si puedo asegurar es que cuando un hombre no se identifica con su pareja en la cama, penetra por penetrar, toca por tocar y tiene erecciones por puro acto reflejo, pero no por ganas o gran deseo, entre tanto, una mujer si no siente una gran química y gusto desenfrenado hace todo tan mecánico y es ahí cuando viene el trauma del público masculino: Las populares fingidas de orgasmo.

Entonces no nos engañemos porque si no nos entendiéramos sexualmente con nuestra pareja todo sería aburrido, el sexo se convertiría en algo demasiado aburrido o mecánico, pero además podría asegurar que las cosas serían excesivamente pasajeras.

No se trata de ser carnales o no, estamos hablando de ser consecuentes con una realidad que salta a la vista y es que la pasión y el buen entendimiento en la cama con nuestra pareja, quizás garantice en parte que nuestra relación viva feliz con los platos que se le están dando en casa.